sábado, 3 de abril de 2010

Sin excusas


Puede que tengas razón, puede que la palabra reencuentro esté demasiado manoseada y que lo que creí vivir fue producto de mi fragilidad malévola.
Es verdad, viví una ilusión. Basé mi presente en el pasado. Agarré pequeños pedazos de pasado para poder darle consistencia y legitimidad a esa historia que por donde se la mirase no tenía matiz real.
Sé que muchas persona me lo advirtieron, sé que me dijeron que la ruta no era buena, que alguien, o sea yo, sería la única perjudicada. Y bien, ustedes ganaron. Perdí. Volé en mil pedazos. Quizás en estos momentos tendrás una sonrisa de satisfacción en tu boca. Puedo verla desde acá. ¡Ganaste!
Pueden que tengan razón y mi condena sea recordarte para siempre. Hoy, siento que me superaste y que rompiste lo poco que quedaba, pero como soy una tonta, mañana quizá lo olvide. Es por eso que necesito que alguien se quede conmigo y me susurre constantemente toda tu crueldad y violencia simbólica que lanzaste sobre mi cuerpo. Olvidaré. Espero que esa frase tan cliché sea cierta y que tu recuerdo, pese a todo, sea sólo un recuerdo dentro de mi.
Diosa de la memoria, ayúdame a celebrar sólo carnavales y a tratar de que la procesión vaya por dentro.
Es verdad, tus palabras ésta vez fueron más fuerte que la pasada, pero debo admitir que fue mi culpa. ¿ Quién me empujó nuevamente a tus brazos? Solita salí corriendo. Salita me metí en esto y solita saldré. Cueste lo que cueste- Seguramente volveré a verte y esa será la prueba de fuego y, sólo ahí, podré poner en práctica mis dotes de actriz. Y no porque aún te ame, sino para no matarte por todo el daño que me hiciste de manera gratuita.
Ya no quiero inventarme excusas para volver a contestarte una llamada, no quiero correr a un primer abrazo con ilusión de eterno. Desde hoy no tendré más excusas. Desde hoy te volveré pasado.
"Contigo volví a creer que se tiene lo que se merece" Es verdad, volviste a mi vida después de cinco años de silencios y ausencias, era justo pensar que ésta vez te quedarías para siempre. Quizás quería cumplir lo de "el eterno retorno", pero basta de lagrimas y penas.
Si una vez no morí por ti no veo por qué tenga que hacerlo ahora, sobre todo despu+es de tantas cosas que hiciste.
Ya no hay nada que me sorprenda de ti, después de esto esperaré cualquier cosa. REsignada y curada mucho más que de alcohol.
Sin embargo, nunca sufrí tanto. Y dentro de ese escenario encontré, aunque haya sido fugaz, unos ojos que iluminaron por un instante y me hicieron recobrar un poco de fuerzas para poder seguir. Sé que esto tiene su final si es que en algún momento llegó a tener principio. Sé que esas pequeñas palabras, esos pequeños gestos son parte del juego, de aquel juego de seducción que terminará dentro de unos días cuando el vuelva a su normalidad y que aquel "recorrido por Santiago" sea sólo una pequeña anécdota de un viaje.
Sé que me invento todo este romance para poder tener unos momentos de alegría, y sé que no tiene nada de malo. Sólo espero poder recordarlo y no seguir construyendo en el aire, porque bien lo dice hasta lo sólido se desvanece en el aire.
Sólo espero poder recordar todas estas palabras y hacer de ellas mi bandera, mi pequeño tótem.
Seguiré en mi recorrido, ya sea por Santiago o por cualquier otro lugar que desee albergarme. Es hora. Llegó la hora de crecer sin perder eso que tanto me gusta.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Despecho?

Anibal Castro.

Cata Parra dijo...

Eso me gustó, no más excusas.