Mostrando entradas con la etiqueta Miedos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miedos. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de abril de 2010

Acrofobia...



Es verdad. Sufrí y lloré. Mis piernas se convirtieron en dos grandes hilos que se doblaban al menor contacto. Mi vida giró en un sólo instante. Todo se movió. Y volví a llorar.
Recuerdo sólo voces conocidas que preguntaban por qué lloraba. Es verdad, no pude responder. Sólo se escuchaban chillidos que salían de mi boca. 
Tenía miedo de caer...No tenía miedo de estar ahí...tenía miedo de verme tendida en el fondo de aquel barranco...Tenía miedo de caer...


Miedo...que da miedo del miedo que da...

Enoclofobia



"Odio a las multitudes y hacer discursos"


Despierto. Me levanto. Retrocedo. Me acuesto. Me retuerzo en la cama. Me levanto. Me miro al espejo y me digo que llegó el momento de salir de  casa.Me doy aliento pero Corro y me acuesto. Trato de no acordarme que es lunes y que debo salir de mi casa para ir al centro. Fumo. Me levanto y preparo las cosas para ir a la ducha. Pero una sensación extraña invade mis pies y me tumbo en el suelo. Me paro y huyo a mi habitación. Me tapo con todo lo que encuentro a mi alrededor y dejo mis ojos a la intemperie vigilando cada movimiento y cada sonido. Me doy nuevamente valor y me meto a la ducha. Me miro por tercera vez al espejo y sonrío. Me visto timida y lentamente. Fumo y doy vueltas por mi casa tratando de juntar mucho aire para poder salir de acá. Tengo miedo. No quiero encontrarme con toda esa multitud. Me hace mal. Me duele su indiferencia y su individualidad. Lloro y fumo. Me levanto y abro la puerta. Me paro en el umbral y miro por si alguien me mira. Doy el primer paso. Doy el segundo y cierro la puerta. Camino despacio.Suspiro. Aún no me he encontrado a personas. Alivio.
Sé que llegará el momento de encontrarme a todas esas personas que parecen salmones nadando contra la corriente. Sé que me empujarán y mi cuerpo será un boomerang. El vaivén será mi baile. Por mientras, ruego que la micro venga vacía o con poca gente.
Y, aquí estoy. Pasó lo que me temía, mi figura es devorada por la gente...Así que entre empujones y taquicardia adolescente busco algún bar en donde no entre ni un rayo de luz para poder respirar  y esperar que mi alma vuelva al cuerpo.
Espero a que el silencio se apodere de la calle. Por mientras, fumo.

"Hasta entonces nunca me habían aterrado de esta forma los aeropuertos..."




Los aeropuertos me llenan de tristeza. Están cargados por las penas de las despedidas que allí se acumulan, gente que marcha llevándose un rastro de vida tras de si.
Como Humphrey Bogart (Rick Blaine) en Casablanca me vi una vez despidiendo el avión en el que huía una mujer que no iba a volver. Malherido prometí no dejar marchar a más mujeres, una promesa perdida como tantas, como la de retirarme a tiempo, como la de no perder tu rastro, como la de sobrevivir a tu ausencia...
Pero yo no era duro y sentimental como Rick Blaine ni ella tan dulce y maldita como Ilsa Lazlo, ni ella vestía de azul, ni ellos de gris, así que quizá sea otro el final de esta película, quizá la niebla se disipe y deje ver el final del aeropuerto. Eso si, puede que este sea el comienzo de una hermosa amistad.



Por: Ismael Serrano.-