"Odio a las multitudes y hacer discursos"
Despierto. Me levanto. Retrocedo. Me acuesto. Me retuerzo en la cama. Me levanto. Me miro al espejo y me digo que llegó el momento de salir de casa.Me doy aliento pero Corro y me acuesto. Trato de no acordarme que es lunes y que debo salir de mi casa para ir al centro. Fumo. Me levanto y preparo las cosas para ir a la ducha. Pero una sensación extraña invade mis pies y me tumbo en el suelo. Me paro y huyo a mi habitación. Me tapo con todo lo que encuentro a mi alrededor y dejo mis ojos a la intemperie vigilando cada movimiento y cada sonido. Me doy nuevamente valor y me meto a la ducha. Me miro por tercera vez al espejo y sonrío. Me visto timida y lentamente. Fumo y doy vueltas por mi casa tratando de juntar mucho aire para poder salir de acá. Tengo miedo. No quiero encontrarme con toda esa multitud. Me hace mal. Me duele su indiferencia y su individualidad. Lloro y fumo. Me levanto y abro la puerta. Me paro en el umbral y miro por si alguien me mira. Doy el primer paso. Doy el segundo y cierro la puerta. Camino despacio.Suspiro. Aún no me he encontrado a personas. Alivio.
Sé que llegará el momento de encontrarme a todas esas personas que parecen salmones nadando contra la corriente. Sé que me empujarán y mi cuerpo será un boomerang. El vaivén será mi baile. Por mientras, ruego que la micro venga vacía o con poca gente.
Y, aquí estoy. Pasó lo que me temía, mi figura es devorada por la gente...Así que entre empujones y taquicardia adolescente busco algún bar en donde no entre ni un rayo de luz para poder respirar y esperar que mi alma vuelva al cuerpo.
Espero a que el silencio se apodere de la calle. Por mientras, fumo.

2 comentarios:
Yo también sufro de enoclofobia, es terrible ver aquellas multitudes.
Me re encantó tu blog
saludos.
Enoclofobia...bello tema de escrito
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